viernes, 21 de marzo de 2014

Cameron Russell comenzó su carrera de modelaje a los 16 años. Hasta ahora, ha sido fotografiada por artistas tales como Steven Meisel, Craig McDean y Nick Knight. Ha aparecido en varias ediciones de Vogue y ha sido rostro de varias campañas para distintas casas de alta costura, entre las que se encuentran Benetton, Louis Vuitton, Ralph Lauren e Yves Saint Laurent. Pero Cameron no solo se dedica al modelaje. El 2012 se especializó en economía y ciencias políticas en Columbia University. Hoy revisamos la famosa charla de Cameron en TED, donde responde a las clásicas preguntas que le han hecho en su faceta de modelo, pero esta vez, de forma honesta.
El engaño de la apariencia
«La apariencia es poderosa, pero también superficial. Cuando me tomaron esta foto, nunca había tenido un novio. Estaba totalmente incómoda y el fotógrafo me decía que arqueara la espalda y que acariciara el cabello del modelo. Por supuesto, salvo con cirugía o un bronceado artificial como el que me hice hace dos días para el trabajo, hay muy poco que podamos hacer para transformar nuestro aspecto, el cual, aunque superficial e inmutable, tiene un gran impacto en nuestras vidas.
Así que hoy, para mí, ser valiente significa ser honesta. Estoy en este escenario porque soy modelo, porque soy una mujer bonita y blanca; en mi sector laboral, eso es ser una chica sexy. Voy a responder las preguntas que la gente siempre me hace, pero de forma sincera.»

¿Cómo se llega a ser modelo?
«Siempre digo: “Un cazatalentos me descubrió”, pero eso no significa nada. La verdadera razón por la que me hice modelo es porque gané la lotería genética. Soy la beneficiaria de una herencia, y tal vez se estén preguntando cuál es esta herencia. En los últimos siglos no solo hemos definido la belleza como salud, juventud y simetría, las cuales estamos biológicamente programados para admirar, sino que también la hemos asociado a una alta y esbelta figura, a la feminidad y a una piel blanca. Esa es mi herencia, la que he sabido aprovechar para ganar dinero. Y sé que hay gente en el público que ahora se muestra escéptica, y tal vez haya algunos amantes de la moda que digan: “Espera. Están Naomi, Tyra, Joan Smalls, Liu Wen”. En primer lugar, los felicito por saber tanto de modelos. Pero lamentablemente tengo que informarles que el 2007, un estudiante de doctorado de la Universidad de Nueva York contó todas y cada una de las modelos en la pasarela, y de las 677 modelos contratadas, solo 27 –es decir, menos del 4%– no eran blancas.»

¿Podré ser modelo cuando sea mayor?
«Lo que les diría a cada una de estas niñas que preguntan esto es: “¿Por qué? Puedes ser lo que quieras. Puedes ser Presidenta de los Estados Unidos, o la inventora del próximo Internet, o una cirujana cardiotorácica ninja y poeta, lo cual sería impresionante, ya que serías la primera”. Si después de esta lista espectacular, todavía insisten, entonces les digo: “Sé mi jefa”. Porque yo no estoy a cargo de nada. Tú podrías ser la jefa de redacción de la revista Vogue estadounidense o la directora ejecutiva de H&M, o la próxima Steven Meisel. Decir que de mayor quieres ser modelo es como decir que quieres ganar la lotería. Está totalmente fuera de tu control y no es un trabajo que puedas elegir. Lamentablemente, una vez que ya hayas acabado tus estudios, y tengas un currículum y varios trabajos hechos, ya no importará lo que digas. Es decir, si dijeras que deseas ser Presidenta de los Estados Unidos, pero tu currículum dijese: “Modelo de ropa interior durante 10 años”, la gente te miraría raro.»
¿Todas las fotos se retocan?
«Sí, prácticamente se retocan todas las fotos, pero eso es solo una pequeña parte de lo que sucede. Esta fue la primera foto que me tomaron, la primera vez que usé un bikini y todavía no tenía mi primer periodo. Sé que esto es muy personal, pero era una niña. Por ejemplo, así lucía junto a mi abuela unos meses antes. En la siguiente estoy en una fiesta de pijamas unos días antes de las fotos para la Vogue francesa. Y aquí estoy con mi equipo de fútbol y en la revista V. Y luego, yo en la actualidad. Espero que se den cuenta de que no soy yo en esas fotos. Son creaciones de un grupo de profesionales, peluqueros, maquilladores, fotógrafos y estilistas, y todos sus ayudantes y gente de pre y postproducción que logran crear esto. Esa no soy yo.»

¿Consigues cosas gratis?
«Tengo demasiados tacones de 20 cms que nunca uso. Pero los verdaderos privilegios son los que obtengo en la vida real, y de los que no nos gusta hablar. Crecí en Cambridge. Una vez fui a una tienda y me olvidé llevar dinero, así que me dieron el vestido gratis. Cuando era adolescente, viajaba con mi amiga que era una pésima conductora. Ella se pasó un semáforo en rojo y, por supuesto, nos pararon. Bastó un “lo siento, agente” para poder seguir conduciendo. Tengo estos privilegios por mi aspecto, no por lo que soy. Y hay gente que está pagando un precio por su aspecto sin importar quiénes son. Vivo en Nueva York, y el año pasado, de los 140.000 adolescentes a los que se les paró y registró, 86% eran negros y latinos, y la mayoría de ellos eran hombres jóvenes. Y solo hay 177.000 jóvenes negros y latinos en Nueva York, por lo que para ellos no es una cuestión de “¿me pararán?”, sino de “¿cuántas veces me pararán? ¿Y cuándo?”. Al investigar para esta charla, me enteré de que al 53% de las niñas de 13 años en los Estados Unidos no les gusta su cuerpo, y esa cifra se eleva al 78% a los 17.»

¿Cómo es la vida de una modelo?
«Creo que la respuesta que esperan es: “Si eres un poco más delgada y tienes el pelo más brillante, te sentirás muy feliz y estupenda”. Y detrás de las cámaras, damos una respuesta que tal vez así lo parezca. Decimos: “Es realmente maravilloso viajar, y también increíble poder trabajar con gente creativa, ingeniosa y apasionada”. Y todo eso es cierto, pero es solo una parte de lo que sucede, porque lo que nunca decimos delante de las cámaras, y lo que yo nunca he dicho delante de ellas, es: “Soy insegura”. Y lo soy porque tengo que preocuparme por mi aspecto todos los días. Y si alguna vez se preguntan: “Con unas piernas más delgadas y el cabello más brillante, ¿seré más feliz?”, solo tienen que reunirse con un grupo de modelos, porque tienen las piernas más delgadas, el cabello más brillante y la ropa más a la moda, pero probablemente sean las mujeres físicamente más inseguras del planeta.»

El poder de la honestidad
«Mientras escribía esta charla, me resultaba muy difícil lograr un equilibrio honesto. Por un lado, me hacía sentir muy incómoda el hecho de venir aquí y decir: “Me he aprovechado de una situación que me beneficiaba”, y también era muy embarazoso proseguir con: “Y no siempre me hace feliz”. Pero sobre todo era difícil analizar una situación de opresión racial y de género cuando yo soy una de las mayores beneficiarias. Si hay algo que retener de esta charla, es que todos se sientan más cómodos al reconocer el poder de la imagen en la percepción que tenemos del éxito y del fracaso.»









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